ARTÍCULO 1955. El representante no puede, en tanto que otra cosa no le esté permitida, celebrar en nombre de su representado consigo mismo, en su propio nombre o como representante de un tercero, un negocio jurídico, a no ser que éste consista exclusivamente en el cumplimiento de una obligación preexistente, o cuente con autorización expresa del representado para autocontratar, o que el contenido del negocio haya sido determinado de modo que excluya la posibilidad de un conflicto de intereses.
La impugnación sólo podrá ser propuesta por el representado.
SECCIÓN SEGUNDA
DE LOS VICIOS DE LA VOLUNTAD